play_arrow

keyboard_arrow_right

skip_previous play_arrow skip_next
00:00 00:00
playlist_play chevron_left
volume_up
chevron_left

Confesiones 铆ntimas

Hacendosa y servicial, la historia de mi educaci贸n sexual

Catalina Pati帽o 25 octubre, 2016 2 5


Background
share close

Tendr铆a unos seis a帽os cuando mi abuela entr贸 al ba帽o sin tocar a la puerta y por el grito ahogado que peg贸 supe que algo estaba mal. Inspeccion茅 r谩pidamente mi cuerpo, el baldons铆n de la ducha y el oc茅ano que hab铆a creado entre mis piernas para entender la raz贸n de su enfado. Pens茅 que estaba molesta por el desperdicio de agua que hab铆a generado con mi mundo acu谩tico pero ella no pod铆a verlo a trav茅s de la mampara rugosa de la ducha. De una voz seca, me orden贸 que me me cubriera el cuerpo y no esper贸 a que saliera de la ducha para inculcarme los valores de una verdadera mujer. Para evitar ir al infierno, una mujer debe ba帽arse con calzones. Adem谩s debe siempre comportarse con recato y pulcritud. Nada de tener noviecitos ni de andar d谩ndole besos a cualquiera. Una verdadera mujer se casa y se dedica de lleno a su marido e hijos. Se encarga de las labores del hogar. Y, duerme en posici贸n opuesta a la de su esposo: pies del hombre hacia la cara de la mujer y no precisamente para hacer un sesenta y nueve. Con este discurso de bienvenida, inici茅 el entrenamiento a la mujer ideal.

Durante todos los veranos de mi infancia, pas茅 mis d铆as haciendo quehaceres dom茅sticos y rezando el rosario todas las tardes. Al ver que mi hermano jugaba mientras yo fregaba, me opuse al r茅gimen. No lavar铆a un solo plato sin que 茅l lo hiciera antes. Aun cuando un verdadero hombre no debe hacer ninguna labor de hogar, mi hermano tuvo que rendirle tributo al trapero y a la esponja para evitar una guerra conmigo. De la formaci贸n, 茅l se gradu贸 con honores mientras que yo reprob茅 por altanera. A pesar de la cantaleta de mi abuela y de las amenazas de terminar en el infierno, no dej茅 de ducharme desnuda dejando mis calzones desparramados en la ducha. Adem谩s, suspend铆 la asignatura belleza y elegancia al no aceptar enperifollarme para salir a hacer la compra. Me aterraba pensar que fuera cierto que el amor de la mujer hacendosa se encontraba a la vuelta de la esquina. Si era para criar chinos y limpiar una casa, prefer铆a quedarme con mi melena enredada y alborotada.

Durante mi adolescencia, la formaci贸n prosigui贸 con sermones sobre la epidemia del embarazo que acomet铆a en su mayor铆a quincea帽eras arruinando sus vidas – cada familia contaba una v铆ctima. Si me salvaba del embarazo, contraer铆a entonces una enfermedad de transmisi贸n sexual o alg煤n hombre se aprovechar铆a de mi para robarme la virginidad. En esta fase de la formaci贸n obtuve mejores resultados ya que evit茅 todo tipo de relaci贸n hasta mis veinti煤n a帽os. A pesar de los esfuerzos de mi abuela por educar una verdadera mujer, la 煤ltima vez que nos vimos los resultados fueron desoladores. Esta vez, al entrar a la cocina peg贸 un grito al ver que mi marido lavaba los platos mientras que yo tomaba el caf茅 con las otras mujeres de la casa. Nunca me pein茅 (bueno, hasta que mi compa帽era del voluntariado me explicara que deb铆a hacerlo para que me creciera el pelo) y con treintai煤n a帽os, a煤n no me he reproducido.

鈥 Mi hijita no entiendo, 驴qu茅 paso?鈥攎e pregunt贸 un d铆a mi abuela cuando practicaba yoga en el corredor de su casa.

鈥 Pues abuelita, durmiendo en posici贸n opuesta es muy dif铆cil la reproducci贸n.

La ilustraci贸n de la portada fue realizada por Ana Paola Castro de estudiopicaflor, una nueva colaboradora de este blog :)

Rate it
Avatar
Author

Catalina Pati帽o

Optimiste, je poursuis mon chemin :)

list Archive

Previous post
Post comments (0)

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *