Crisis existencial, ¿saldrá más cara la cura que la enfermedad?

Mi gata Rita María

Empieza generalmente con una rasquiña existencial poco perceptible hasta los 25 años (debido al exceso festividades y otros consumos). Este comezón sobre el sentido de la vida se alborota durante reuniones estériles de trabajo y al escribir emails empresariales repetitivos. Cuando no se le presta atención o se intenta curar con pañitos de agua tibia (viajecitos los fines de semana, hacer cuanto DIY aparece en Youtube, correr un maratón, etc.) , el malestar se desplaza al segundo cerebro y se forma un nudo en el estómago. Por más que se intente salir de la rutina, la mente ya anida un vocerío confuso. El acúfeno de “ ¿Estoy realmente haciendo algo que me gusta de mi vida? ” se vuelve más perceptible, constante e intenso a la puerta de los 30. Los afectados buscamos entonces una salida a este delirio a través de lecturas y actividades que antes nos causaban nauseas. Sin percatarnos, el desarrollo personal aparece en nuestras vidas.\r\n

Primeros consumos

\r\nComencé  diariamente a ingerir pequeñas dosis de frases de inspiración y optimismo escritas sobre fondos fotográficos alucinantes, difundidas en las redes sociales. Estas inyecciones de esperanza me ayudaban a evadir un poco la decepción profesional y a disimular mi caos interior. En mi cabeza se había desatado una guerra entre el “¡Haga lo que siempre ha soñado” y el “Usted no tiene ninguna pasión, así que mamita, deje la bobada y concéntrese en su trabajo que para eso le pagan y bien”. Hasta las marcas habían desarrollado estrategias alucinógenas para liberarnos brevemente de nuestra inercia y, hacernos creer que el mundo aún nos pertenecía #JustDoIt #GoForth y #NoSéQueOtrasPendejadas. Sin embargo, los efectos sedativos de estas expresiones disminuyeron con el tiempo y los síntomas del “¿Qué hacer con mi vida?” resurgieron con más fuerza. Afortunadamente, contenidos más ricos y animados me ayudaron a calmar la ansiedad.\r\n

De la automedicación a los tratamientos alternativos

\r\nMe autoadministré una cierta cantidad de videítos virales que circulan por la web. Llegaban directamente a mi cerebro y apaciguaban el bochinche que llevaba dentro. Unos hablaban del camino del éxito y  de cómo aprovechar un momento de locura para perseguir sus sueños. Otros, conscientes de nuestro cansancio emocional, explicaban con dibujitos y marcadores de colores lo que era la “zona de confort” y como lanzarse al vacío. Y, los más percutantes eran discursos de grandes personalidades como Steve Jobs que nos incitaban a seguir buscando nuestra pasión y vivir de ella. De video en video, andaba yo cada vez más atontada soñando con el mundo perfecto en el que Catalina encontraba una pasión o la idea del año, la desarrollaba hasta el cansancio, la comercializaba y vivía feliz para siempre. Aunque ahora en mi cabeza solo resonaba una voz en coro “¡Lánzate, lo vas a lograr!”, la vaina de arriesgarse a vivir su sueño requería de otros empujoncitos.\r\n\r\nRompí la férrea promesa de adolescente de no leer ningún libro de superación personal y deguste estas pastillas estimulantes. Descubrí la PNL de Anthony Robbins , el secreto de Rhonda Byrne y hasta cuanto Best Seller me caí en las manos. Luego pase por la meditación consciente y la serenidad del momento. Sin embargo, seguía sintiendo un peso en el estómago cuando se trataba del tema de la creatividad. Me sudaban las manos, se me cerraba la garganta y la mente se ponía en blanco. La angustia me invadía y el “Deje de soñar” volvía a ganar terreno. Mi sueño de aprender dibujar, tomar fotos y porqué no ser artista era aplastado por esa voz autoritaria que avanzaba argumentos contundentes “¿Dígame si usted alguna vez ha dibujado algo? ¿Alguien creería que usted es una artista? ¿O creativa? …Hummm…No. Entonces, deje de perder su tiempo que por eso no ha avanzado en su carrera profesional como se debe!”. Ante tanta presión, volvía a mis labores rutinarias y estériles. El conflicto interno se disipaba momentáneamente pero, sabía que los síntomas no tardarían en aparecer.\r\n\r\nOrienté mis lecturas hacia el desarrollo de la creatividad y busqué otros métodos para saber qué hacer con mi vida. Eneagrama, numerologia, astrologia, majadería … probé cuanta cosa me pudiera sacar del bochinche trascendental en el que había caído. Frecuenté talleres, conocí expertos y asistí a rituales. Tenía que superar esta etapa o me quedaba en mi trabajo tranquilita o mandaba todo al carajo. Tenía que acabar con este malestar. Evidentemente, tanto menjurje y tratamiento provocó en mí algunas reacciones no esperadas.\r\n

Efectos secundarios

\r\nDe la noche a la mañana, me sorprendí siguiendo una dieta saludable : vegetales orgánicos, batidos verdes depurativos (green smoothies), frutas, granos, etc. Seguía a diario los consejos nutricionales de la divas del fitness en instagram. Hasta me inicié al yoga, al running y al mágico programa de entrenamiento BBG de 12 semanas que, en realidad, dura 50. En un arranque de locura dejé repentinamente de detestar a los gatos y adopté una. La pobre tenía que escuchar mis dolencias existenciales mientras le tomaba cuanta foto podía.\r\n\r\nCada día, era un suplicio ir al trabajo. Me tocaba darme rejo para salir de la cama y llegar medianamente presentable a la oficina. El salario y el estatus ya no me motivaban. Tal vez había llegado la hora de dejar de evaluar pros y contras, de pensar tanto, ¡de tener miedo!. Tenía que evacuar toda esa ingesta de autosuperación. ¡Ya no podía más ! ¡Cada dia, era mas dificil contenerme para no explotar!\r\n\r\nRenuncié. Me liberé. Descansé.\r\n\r\nHace un año, dejé mi trabajo. Asumí la responsabilidad de seguir mis sueños sin esperar a tener el dinero necesario. Dejé de lamentarme por mi suerte. Decidí echarle ganas a la vida. Aunque, todavía no haya encontrado “lo mío” y  que mi elevator pitch suene poco convencional, sé que voy por buen camino. Diariamente, afrontó con determinación y optimismo, esa vocecita rancia que busca enloquecerme “Catalina, deje de ser boba, deje de soñar”. Voy más tranquila y confiada. Admiró a todos los arriesgados que rompieron el molde y decidieron montar una empresa, trabajar en lo que los apasiona, vivir en el campo, viajar por el mundo… ¡Cumplir sus sueños o al menos intentarlo!

4 Comentarios

  • laura dice:

    Cata!\r\nDe verdad eres pura inspiración! Me encanta q explotes esta faceta tuya, vales mucho como persona (yo tengo la suerte de ser amiga tuya) y también como emprendedora. \r\nTienes muchas valías, eres una tía inteligente, locuaz y muy bien preparada, así que seguro consigues tus objetivos. \r\n\r\nEres muy valiente (siempre lo has sido) al lanzarte a la aventura una y otra vez, en busca de lo que realmente te da la felicidad. Pocas personas somos capaces de hacer eso… yo me incluyo en la lista :(\r\n\r\nAsí que sólo decirte que xapó! que me encanta tu blog y q voy a seguirte de cerca ;) \r\nMuchos besitos Catita (espero verte pronto) ♥ Lau

    • Catalina Patiño dice:

      Lau, \n¡Gracias por tu mensaje! Yo también me siento súper afortunada de ser tu amiga :). Y sobre todo, espero animarte para que te lances porque eres una creativa total y, si te da miedo, pues nos asociamos (tal vez, sea por eso que nos conocimos).\nTe mando un beso enorme \n”Leap, and the net will appear!”

  • Simona dice:

    Que lindo texto Cata.!\r\n\r\nHe tenido la dicha de sumarme al grupo de los que abandonan la oficina y encaminan todos sus esfuerzos por los sueños que quieren cumplir. Me alegra leer a alguien que como yo, desarrolla su pasión fuera de un escritorio convencional.\r\n\r\nLuego te paso mi Web para compartir experiencias.! Las mías desde los viajes.\r\n\r\nBesos. <3

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